Román Urbina, el creador de La Ruta de los Conquistadores, suele decir que La Ruta “más que una carrera, es un viaje de crecimiento personal”, ya que (aunque los ciclistas profesionales sí vienen a ganar) la mayoría de los competidores se alegran con solamente poder terminar este reto tan arduo y largo. La competencia se trata sobre el viaje, y no el destino.  Se trata de conocerse a sí mismo y sus límites, de conocer una cultura diferente, y hacer amigos en el camino.

Lo más importante es aprender a trabajar con lo que se tiene, darlo todo, y sobrevivir a adversidades que surgen en el camino. Esta competencia es la epítome de aquello que es tan increíble sobre el ciclismo de montaña.

Para disfrutar (¡y sobrevivir!) La Ruta, se debe ser flexible con muchas cosas, dado al terreno cambiante y al clima impredecible. A veces el camino cambia mientras la competencia está moviéndose, por lluvias, inundaciones y hasta trenes que pueden obligar a hacer cambios a último momento. La paciencia y la perseverancia son virtudes imprescindibles si se quiere hacer La Ruta y no morir de la frustración.

Los competidores que disfrutan el evento genuinamente y le sacan todo el jugo posible, son quienes se enfocan en crean experiencias inolvidables durante el camino. Sí, La Ruta tiene un espíritu propio. No es para todo el mundo. Para sobrevivir a La Ruta, aparte de una condición física increíble, los  competidores necesitan ser mentalmente fuertes para combatir el dolor físico. Deben apreciar lo que es un reto, y el espíritu para empaparse de la belleza que los rodea. ¿Eres suficientemente fuerte para ver la belleza en los retos y reírse en la cara de la adversidad? Esta es la actitud que se debe tener para sobrevivir La Ruta.

“Más que una competencia, un viaje de crecimiento personal.”

Desde la primera edición, hay miles de historias de competidores que se  han embarcado en esta épica aventura. Las historias son tan diferentes como los competidores en sí, pero todas comparten elementos característicos: la gran magnitud del reto que causa que los participantes vean adentro de ellos mismos y encuentren la motivación necesaria, no importa que tan profundo esté.

 

Quienes no son familiares con los eventos de ulta-resistencia suelen preguntar, ¿por qué?

¿Por qué Alejando Oporta, un hombre de 45 años quien tuvo que tener su brazo amputado, tomó el reto de completar esta competencia?

¿Por qué Brett Wolfe, un amputado de la pierna, decide participar?

¿Por qué los participantes de todo el mundo están dispuestos a someterse al implacable barro, calor, frío, lluvia, subidas, puentes, y más barro - todas las pruebas y tribulaciones y las maravillas naturales de Costa Rica?

Nuestra respuesta...

Esta carrera existe para enseñar a la gente lo que pueden llegar a vivir, lo que ellos pueden superar, en un entorno natural majestuoso.

Como en la vida, LA RUTA se trata de tomar lo que se te da y lograr terminar victorioso.